domingo, 21 de abril de 2013

El ardor en sus ojos se fue haciendo mucho más intenso y el vacío de su alma se fue apoderando de todo su cuerpo. Cayo de rodillas al suelo y soltó un alarido de desconsuelo.Las lagrimas comenzaron a salir sin cesar recorriendo cada centímetro de sus mejillas hasta acabar en el centro de sus labios.
Fue en ese momento en que solo tuvo una oportunidad de pronunciar: "Adios."


No hay comentarios:

Publicar un comentario