viernes, 24 de mayo de 2013

viernes, 17 de mayo de 2013

"He"

He may be the face i can't forget 
the trace of pleasure or regret 
maybe my treasure or the prize i have to pay 
He may be the song that summer sings 
maybe the children autumn brings 
maybe a hundred different things 
within the measure of a day 
He may be the beauty or the beast 
maybe the famine or the feast 
may turn each day into a heaven or a hell 
He may be the mirror of my dreams 
a smile reflected in a stream 
he may not be what he may seem 
inside her shell.... 
He, who always seems so happy in a crowd 
whose eyes can be so private and so proud 
no one's allowed to see them when they cry 
he maybe the love that cannot hope to last 
may come to leap from shadows in the past 
that i remember 'till the day i die 
He maybe the reason i survive 
the why and wherefore kind of life 
the one i care for through the rough and ready years 
Me, i'll take the laughter and your tears 
and make them all my souvenirs 
and when he goes i've got to be 
the meaning of my life is 
he....he
oh, he.... ♪♫♪ 

Bueno esta es mi versión jajajajaja 
te quiero mucho Tony, estamos locos. :3


miércoles, 8 de mayo de 2013

Date a girl who reads. Rosemary Urquiso


Date a girl who spends her money on books instead of clothes. She has problems with closet space because she has too many books. Date a girl who has a list of books she wants to read, who has had a library card since she was twelve.
Find a girl who reads. You’ll know that she does because she will always have an unread book in her bag.She’s the one lovingly looking over the shelves in the bookstore, the one who quietly cries out when she finds the book she wants. You see the weird chick sniffing the pages of an old book in a second hand book shop? That’s the reader. They can never resist smelling the pages, especially when they are yellow.
She’s the girl reading while waiting in that coffee shop down the street. If you take a peek at her mug, the non-dairy creamer is floating on top because she’s kind of engrossed already. Lost in a world of the author’s making. Sit down. She might give you a glare, as most girls who read do not like to be interrupted. Ask her if she likes the book.
Buy her another cup of coffee.
Let her know what you really think of Murakami. See if she got through the first chapter of Fellowship. Understand that if she says she understood James Joyce’s Ulysses she’s just saying that to sound intelligent. Ask her if she loves Alice or she would like to be Alice.
It’s easy to date a girl who reads. Give her books for her birthday, for Christmas and for anniversaries. Give her the gift of words, in poetry, in song. Give her Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Let her know that you understand that words are love. Understand that she knows the difference between books and reality but by god, she’s going to try to make her life a little like her favorite book. It will never be your fault if she does.
She has to give it a shot somehow.
Lie to her. If she understands syntax, she will understand your need to lie. Behind words are other things: motivation, value, nuance, dialogue. It will not be the end of the world.
Fail her. Because a girl who reads knows that failure always leads up to the climax. Because girls who understand that all things will come to end. That you can always write a sequel. That you can begin again and again and still be the hero. That life is meant to have a villain or two.
Why be frightened of everything that you are not? Girls who read understand that people, like characters, develop. Except in the Twilight series.
If you find a girl who reads, keep her close. When you find her up at 2 AM clutching a book to her chest and weeping, make her a cup of tea and hold her. You may lose her for a couple of hours but she will always come back to you. She’ll talk as if the characters in the book are real, because for a while, they always are.
You will propose on a hot air balloon. Or during a rock concert. Or very casually next time she’s sick. Over Skype.
You will smile so hard you will wonder why your heart hasn’t burst and bled out all over your chest yet. You will write the story of your lives, have kids with strange names and even stranger tastes. She will introduce your children to the Cat in the Hat and Aslan, maybe in the same day. You will walk the winters of your old age together and she will recite Keats under her breath while you shake the snow off your boots.
Date a girl who reads because you deserve it. You deserve a girl who can give you the most colorful life imaginable. If you can only give her monotony, and stale hours and half-baked proposals, then you’re better off alone. If you want the world and the worlds beyond it, date a girl who reads.
Or better yet, date a girl who writes...

En español: Sal con una chica que lee 

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca. 

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella. 

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. 

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo. 

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos. 

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo. 

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat yAslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

martes, 7 de mayo de 2013


 Lo difícil de empezar a escribir teniendo la idea pero no sabiendo que decir, es justamente eso. No saber qué decir.
Pareciera que lo que uno piensa es mucho más sencillo de escribir con la mente que expresarlo en una hoja o cualquier otro lugar, si alguien pudiera entrar en mi mente seguramente pensaría que vivo atrapada en una película romántica, de suspenso y fantasía o más bien atrapada en una novela, de esas que te capturan para dejarte una marca por siempre, marca imborrable.. Bueno así me siento yo a diario.
Este último tiempo creo que estoy tratando de encontrar a alguien que me pueda entender, o que sienta lo mismo que yo, pero parece que muchas personas solo les importa lo que pase más allá de su mundo. No sé si soy así yo también, todos tenemos ego, solo que algunos lo potencian más que otros..
Estoy estancada, perdida, hundida, creo ver como todo cae a mi alrededor. Estoy tirada en el frío piso, y esta vez ya ni siquiera sé si esto es el suelo o estoy flotando con los ojos abiertos. ¿Por qué me siento así? Bueno, les voy a contar un poco mi situación.
La gente dice que siempre tenemos que escuchar a nuestro corazón…pero, ¿Qué pasa cuando el corazón dice lo que la mente tendría que aconsejar y viceversa?
Hace tres semanas y 4 días que lloro todas las noches un poco solo para encontrar alivio, las confusiones no se hacen esperar y convierten mis pensamientos en una gran enredadera, y si se preguntan el ¿por qué?, es sencillo. Estoy enamorada. Estoy dolida. Estoy ilusionada y desilusionada.
Mi mente, mis pensamientos me dicen: “Si lo amo tanto como yo digo amarlo, debería luchar, no me puedo rendir, aceptar el adiós y ya, no importa lo que haya pasado si con él fui feliz y lo puedo seguir siendo que no lo deje ir”. Pero, mi corazón me grita muchas otras cosas: “Para él nunca fui nada importante, después de este tiempo si él no me busco es que ya no queda nada de amor entre ambos, seguro haya otra, su corazón nunca fue mío”.
Es cierto que las personas nunca terminan siendo de nadie, pero cuando eras el guardián de tantos besos, de tantos secretos, de tantas miradas entre otras cosas, cuando el corazón era tuyo y de nadie más. En ese momento, podías jurarle al cielo y podías ponerte ante cualquier Dios y gritarle al mundo que todo en el universo puede ser eterno. Lo que nunca pudiste entender es que mientras le gritabas al mundo, le jurabas al cielo y te ponías ante tu Dios, te olvidabas de susurrarle al corazón que siempre ibas a estar presente. Y es justo en ese momento que la realidad te arrolla con toda su furia, porque el amor que protegías se levanto de tu lado, decidió besar tu mejilla, mirarte a los ojos y decirte “Adiós”.
Cuando todo tu pequeño mundo empieza a dar vueltas, podrías llegar a ver el vacío en el atardecer, la noche eterna, el agua nublándote la vista y caes en la cuenta de que nunca fuiste guardián de nada, no pudiste dar lo mejor y si lo hiciste, le diste el amor a alguien que no lo merecía. ¡¡No lo merecía!! Pero seguís apostando a la posibilidad de una segunda oportunidad, apostando al cambio, apostando a las pocas fuerzas que te quedan para no terminar de derrumbarte…
Lo más triste es que escribo con la esperanza de que si tuve su amor en algún momento, obtenga solo un minuto de su tiempo para que pueda saber que todavía sigo aferrada a lo que era nuestro, los sueños, las bromas, las metas. Tengo la esperanza de que algún día de estos me entere que pregunto por mi y que no solo soy un punto blanco en su memoria. Pero también quiero que sepa que ya no siento culpa, que yo di todo lo que aprendí a dar por amor, que puedo seguir aprendiendo, pero no puedo obligarlo a que aprenda conmigo.